AFRONTAMIENTO EMOCIONAL EN EL SÍNDROME DE MENIÈRE

27/1/2016

La enfermedad de Menière se puede describir como una enfermedad crónica, de evolución variable, que cursa con vértigos, acúfenos y pérdida de audición. La intensidad de los síntomas puede variar mucho de unos pacientes a otros, de manera que mientras que en algunos casos resulta ligeramente perturbador, en otros afecta de forma intensa a la funcionalidad de la persona disminuyendo considerablemente su estado de bienestar. Aunque al cabo de los años, se ha confirmado una disminución progresiva de las crisis, durante el periodo de tiempo de mayor exacerbación sintomática y, por ende, mayor afectación funcional, se suele producir una inestabilidad emocional que es interesante abordar desde el principio.

 

Esta enfermedad, como otros Trastornos Vestibulares, con frecuencia está asociada a alteraciones psicológicas, donde destacarían la presencia de ansiedad y de sintomatología depresiva. Sin duda, existen un gran número de personas afectadas por esta enfermedad que presentan dificultades para afrontar su desarrollo, adaptarse a ella y las limitaciones que genera en su evolución, afectando significativamente a la calidad de vida.

Por todo esto, desde el Instituto Avanzado de Psicología Integral (IAPI), consideramos fundamental el abordaje psicológico de este grupo de pacientes, con el objetivo de dotarles de herramientas emocionales y psicológicas que les permitan adaptarse a su nueva situación de vida, además de orientarles y apoyarles durante el proceso evolutivo de la enfermedad. Es importante que la persona afectada conozca cómo puede evolucionar la enfermedad, que tengan ocasión de conocer a otras personas afectadas de Menière y cómo éstas han conseguido recuperar su calidad de vida y su bienestar.

Con el propósito de realizar una atención integral al paciente de Menière, defendemos la necesidad de una valoración inicial de los factores de riesgo; por ejemplo,  el estado emocional, características individuales o la presencia de ciertos comportamientos que pueden repercutir negativamente tanto en la expresión de los síntomas clínicos como en el afrontamiento emocional. Así mismo, la valoración de los estímulos ambientales y apoyos socio-familiares nos van a resultar de gran utilidad para conocer aquellas conductas o respuestas que realiza el paciente y que pueden tanto reducir como aumentar los cambios, haciéndolos a su vez más o menos adaptativos.

En este mismo análisis previo es interesante valorar la afectación funcional, el estado emocional, con especial atención a la ansiedad y el bajo estado de ánimo, y el estilo de vida del paciente. Sin duda, obtener información sobre el estilo de vida nos va a permitir conocer qué tipo de actividades en la vida del paciente tienen mayor probabilidad de desencadenar una crisis vertiginosa, así como la necesidad de cambiar hábitos o implementar actividades nuevas que favorezcan el control de las crisis.

Una vez recogida esta información, se nos presentan dos líneas de acción: 1) una preventiva, dirigida a informar al paciente sobre su enfermedad, conocer la evolución y entrenarle en estrategias emocionales que le permitan adaptarse a la evolución de su enfermedad en todo momento, manteniendo el control durante todo el proceso; 2) una línea de intervención cuyo objetivo es dotar al paciente de estrategias de afrontamiento que restablezcan tanto su funcionalidad y calidad de vida, como su estado de bienestar. Y aquí queremos resaltar el deseo expreso de hablar del concepto de “calidad de vida” separado del concepto de “bienestar”, ya que la enfermedad de Meniére, debido a su cronicidad, puede necesitar cambios sustanciales en el estilo de vida del paciente que mejorando su calidad de vida en cuanto a funcionalidad y desarrollo de la misma, puede mantener una afectación emocional importante si la persona experimenta con los cambios una pérdida de su anterior vida y la frustración de no poder desarrollar su vida anterior.

El abordaje psicológico tiene como fin último, siempre y  en todos los casos, sea cual sea el momento de evolución de la enfermedad, la mejora emocional de los pacientes. Las técnicas que necesarias en este abordaje son diversas y van a depender de toda la exploración anteriormente comentada, pero pueden abarcar desde el asesoramiento informativo, hasta el entrenamiento en Biofeedback, educación emocional, estrategias cognitivas de control y modificación de pensamientos automáticos y distorsionados, solución de problemas y toma de decisiones, estilos de comunicación… Generalmente, en el plan de tratamiento es necesario incluir varias de estas opciones terapéuticas para cubrir los objetivos individuales de cada persona.

Si padeces Enfermedad de Meniére, u otro trastorno vestibular, y estás interesado en ampliar la información de nuestros tratamientos, puedes ponerte en contacto con nosotros.

 

Berta Guerrero

Psicóloga Sanitaria

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